Ciudadanía Italiana 2026: Requisitos, Ley Tajani y Cómo Obtenerla desde Argentina

Ciudadanía Italiana 2026: Requisitos, Ley Tajani y Cómo Obtenerla desde Argentina

La ciudadanía italiana por descendencia sigue vigente en 2026: hijos y nietos de italianos conservan la vía consular y la judicial, y los bisnietos —limitados por la Ley Tajani (Ley 74/2025)— pelean su derecho ante los tribunales italianos y, desde el 30 de julio de 2026, ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que registró el caso C-816/26.

El escenario cambió mucho en pocos meses: la Corte Constitucional validó la reforma en la sentencia 63/2026 pero después remitió el límite generacional a Luxemburgo (ordinanza 147/2026); las Sezioni Unite de la Casación enterraron la restricción del «minor issue» (sentencia n. 24045/2026); el Ministerio del Interior ordenó revisar los rechazos basados en esa restricción (circular n. 0065050); y la Ley 11/2026 fijó fecha de cierre a la ventanilla consular: 31 de diciembre de 2028.

Si sos descendiente de italianos y querés saber si podés obtener la ciudadanía italiana, qué cambió con la Ley Tajani, qué dicen la Corte Constitucional y la Casación, y cuáles son los pasos concretos para iniciar el trámite, esta guía está escrita para vos. Te explicamos todo lo que necesitás saber, con información actualizada al 23 de agosto de 2026.

¿Qué es la ciudadanía italiana por ius sanguinis?

El ius sanguinis («derecho de sangre» en latín) es el principio jurídico que permite a los descendientes de ciudadanos italianos obtener la nacionalidad italiana por linaje, sin necesidad de haber vivido en Italia ni de naturalizarse. Es decir: si tu bisabuelo, abuelo o padre era ciudadano italiano, esa ciudadanía puede —en principio— transmitirse a vos.

A diferencia del ius soli (que otorga ciudadanía por el lugar de nacimiento, como en Argentina), el sistema italiano reconoce la ciudadanía como un derecho subjetivo permanente e imprescriptible. Así lo dijo la Corte de Casación en la sentencia n. 13818/2026 (12 de mayo de 2026) y lo reafirmaron sus Sezioni Unite en la sentencia n. 24045/2026: es un derecho originario, que existe desde el nacimiento, y su pérdida exige una renuncia voluntaria y expresa. En la misma línea se había pronunciado el Tribunal de Venecia en uno de los primeros fallos favorables contra el Decreto Tajani, ya en 2026.

Históricamente, Argentina fue uno de los principales destinos de la emigración italiana entre fines del siglo XIX y mediados del XX. Se estima que entre 25 y 30 millones de argentinos tienen ascendencia italiana, lo que convierte a nuestro país en uno de los con mayor potencial de solicitudes de ciudadanía en el mundo.

Hasta marzo de 2025, cualquier descendiente en línea directa (hijo, nieto, bisnieto, tataranieto…) podía reclamar la ciudadanía italiana siempre que su antepasado italiano no se hubiera naturalizado en otro país antes de que naciera el siguiente eslabón de la cadena. La Ley Tajani vino a modificar esa regla de forma significativa.

Ley Tajani y los bisnietos: qué cambió y quiénes pueden solicitar la ciudadanía italiana

El 27 de marzo de 2025 entró en vigor la reforma conocida popularmente como Ley Tajani —por el apellido del canciller italiano Antonio Tajani, impulsor del decreto de origen—, luego convertida en la Ley 74/2025. Esta ley modificó la Ley 91/1992 (la norma base del ius sanguinis) y estableció una distinción clave según el grado de parentesco con el antepasado italiano:

  • Hijos y nietos de ciudadanos italianos: mantienen el derecho a solicitar la ciudadanía por vía administrativa (consular), de forma más o menos directa.
  • Bisnietos y tataranietos (y generaciones más lejanas): ya no tienen acceso automático a la ciudadanía. Para obtenerla, en principio deben acreditar dos años de residencia legal en Italia.

La reforma introdujo además el artículo 3-bis a la Ley 91/1992, que establece que los descendientes nacidos en el exterior con otra nacionalidad se considerarán como si «nunca hubieran adquirido» la ciudadanía italiana, salvo que hubieran presentado una solicitud consular antes del 27 de marzo de 2025 a las 23:59 hora de Roma —un plazo que, paradójicamente, venció antes de que la ley fuera publicada en el Boletín Oficial italiano. Un punto quedó fuera de discusión: tanto la Corte Constitucional (sentencia 63/2026) como la Casación confirmaron que el artículo 3-bis no se aplica a las solicitudes administrativas ni a las acciones judiciales presentadas hasta las 23:59 del 27 de marzo de 2025.

Esta situación generó una reacción inmediata en los tribunales italianos. Varios juzgados plantearon dudas de constitucionalidad sobre la reforma, señalando posibles violaciones a los artículos 2, 3 (igualdad), 22 (protección de la ciudadanía) y 117 de la Constitución italiana, además del artículo 20 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. La Corte Constitucional respondió en dos tiempos: primero declaró infundadas esas cuestiones (sentencia 63/2026, del 30 de abril de 2026), pero tres meses después remitió la cuestión europea al Tribunal de Justicia de la UE mediante la ordinanza n. 147/2026 — el caso C-816/26, que explicamos más abajo.

El resultado práctico es que, si bien la vía consular quedó restringida para bisnietos y generaciones más lejanas, la vía judicial en Italia se mantiene como una alternativa válida y con antecedentes favorables. Más adelante en esta guía explicamos cómo funciona cada camino.

Para entender el contexto completo de la reforma, también podés consultar nuestra nota sobre cómo el Tribunal de Mantua cuestionó la retroactividad de la Ley 74/2025.

Requisitos para solicitar ciudadanía italiana en 2026

Los requisitos varían según el grado de parentesco (hijo, nieto, bisnieto) y la vía elegida (consular o judicial). Sin embargo, existe una base documental común a casi todos los trámites.

Documentación necesaria

Para demostrar la línea de descendencia ininterrumpida desde el antepasado italiano hasta vos, necesitás reunir los siguientes documentos de todos los eslabones de la cadena genealógica:

  • Acta de nacimiento de cada persona en la línea directa (antepasado italiano, sus hijos, nietos, bisnietos, etc.)
  • Acta de matrimonio de cada pareja en la cadena
  • Acta de defunción de los antepasados fallecidos
  • Certificado de no naturalización del antepasado italiano (emitido por el país donde vivió y donde podría haberse naturalizado)
  • Documento de identidad vigente del solicitante
  • En algunos casos: acta de divorcio si hubo uniones previas relevantes

Si el antepasado italiano nació o vivió en Italia, también puede ser necesario obtener documentos del registro civil italiano o de los archivos parroquiales.

Apostillas y legalizaciones

Todos los documentos argentinos deben ser apostillados según el Convenio de La Haya antes de ser presentados ante autoridades italianas. La apostilla certifica la autenticidad de la firma del funcionario que emitió el documento.

En Argentina, la apostilla es emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores (para documentos nacionales) o por el Ministerio de Justicia (para documentos provinciales). El trámite puede realizarse de forma presencial o a través de gestores habilitados.

Tené en cuenta que los documentos de países que no son parte del Convenio de La Haya (por ejemplo, algunos documentos históricos de estados pre-unificación italiana) pueden requerir un proceso de legalización consular diferente.

Traducción de documentos

Todos los documentos argentinos (actas de nacimiento, matrimonio, defunción, etc.) deben ser traducidos al italiano por un traductor público matriculado, y esa traducción también debe ser apostillada.

Es un detalle que muchas familias subestiman: no alcanza con una traducción informal. Italia exige traducciones certificadas, y cualquier error o inconsistencia puede generar demoras o rechazos en el trámite.

El proceso paso a paso desde Argentina

Existen dos caminos principales para solicitar la ciudadanía italiana desde Argentina: la vía consular y la vía judicial en Italia. Cada una tiene sus tiempos, costos y requisitos particulares.

Por vía consular

La vía consular es el camino tradicional: se tramita ante el Consulado General de Italia en Argentina (Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, entre otras ciudades). Los pasos principales son:

  1. Relevamiento genealógico: Identificar al antepasado italiano, reconstruir la línea de descendencia y determinar si hay algún obstáculo (naturalización previa, brecha femenina, etc.).
  2. Reunión de documentación: Obtener todas las actas necesarias, apostillarlas y traducirlas al italiano.
  3. Turno consular: Solicitar un turno en el consulado a través del sistema Prenot@mi. Actualmente los tiempos de espera para obtener turno son de varios años en la mayoría de los consulados argentinos.
  4. Presentación de carpeta: Concurrir al consulado con toda la documentación completa y correctamente preparada.
  5. Resolución: El consulado evalúa la carpeta y, si todo está en orden, reconoce la ciudadanía e inscribe al solicitante en el Registro de Ciudadanos Italianos Residentes en el Exterior (AIRE).

Atención: esta vía tiene fecha de vencimiento. La Ley 11/2026 (publicada en la Gazzetta Ufficiale el 4 de febrero de 2026, en vigor desde el 19 de febrero de 2026) reorganizó todo el sistema: los consulados reciben solicitudes de ciudadanía de mayores de edad solo hasta el 31 de diciembre de 2028, con un techo anual de solicitudes por consulado que nunca puede ser inferior a 100 (art. 10, comma 6, del d.lgs. 71/2011, texto según la Ley 11/2026). Desde el 1 de enero de 2029, las solicitudes de mayores de edad se presentarán por correo postal ante una oficina centralizada en Roma, dependiente de la Farnesina, con un plazo legal de resolución de hasta 36 meses. Los menores, hijos de ciudadanos ya reconocidos, siguen tramitando en el consulado. Te lo contamos en detalle en nuestra nota sobre el fin del trámite por consulado.

¿Quiénes pueden usar esta vía en 2026? Con la vigencia de la Ley Tajani, la vía consular directa está disponible principalmente para hijos y nietos de ciudadanos italianos. Para bisnietos y generaciones más lejanas, esta vía quedó muy restringida salvo que se hubiera presentado una solicitud antes del corte de marzo de 2025.

Por vía judicial en Italia

La vía judicial implica iniciar una demanda ante un tribunal italiano para que un juez reconozca judicialmente la ciudadanía. Este camino existe desde antes de la Ley Tajani y fue siempre una alternativa válida cuando la vía consular presentaba obstáculos.

Después de la Ley Tajani, la vía judicial se convirtió en la principal opción para los bisnietos y generaciones más lejanas. Los pasos básicos son:

  1. Evaluación del caso: Un abogado con habilitación en Italia analiza la cadena genealógica y determina la viabilidad.
  2. Preparación de documentación: Similar a la vía consular, pero la presentación es ante el tribunal.
  3. Radicación de la demanda: Se presenta la demanda ante el tribunal competente en Italia (generalmente en la jurisdicción del municipio de origen del antepasado).
  4. Proceso judicial: El juez evalúa la prueba. En muchos casos el Estado italiano no se opone activamente.
  5. Sentencia y registro: Si el fallo es favorable, se ordena la inscripción en el registro civil italiano.

Los fallos recientes —como el Fallo Boveri (Palermo, sentencia 1071/2026) y la primera victoria real contra el Decreto Tajani en Venecia— demuestran que los tribunales italianos continúan reconociendo la ciudadanía incluso bajo el nuevo marco legal.

A esa línea se sumó en 2026 la jurisprudencia de la «fila consular»: la Corte de Casación estableció en la sentencia n. 13818/2026 (12 de mayo de 2026) que los bloqueos consulares habilitan la vía judicial directa, y varios tribunales reconocieron la ciudadanía a familias que probaron haber intentado conseguir turno antes del corte del 27 de marzo de 2025. Entre otros: el Tribunal de Bolonia (sentencia n. 3335/2026, del 17 de abril de 2026, ya firme), el Tribunal de Brescia (sentencia n. 3280/2026, del 27 de marzo de 2026), la XIII Sección Civil del Tribunal de Nápoles (sentencia del 7 de julio de 2026, que valoró las capturas de pantalla de Prenot@mi como prueba de la solicitud) y el Tribunal de Génova (sentencia del 12 de julio de 2026). La prueba de las gestiones previas —capturas, mails, listas de espera— es el corazón de estos casos.

En el Estudio ZR trabajamos con abogados habilitados en Italia para acompañar ambas vías. Si querés saber cuál es la más conveniente para tu caso, podés agendar una consulta con nosotros.

Novedades 2026: de la sentencia 63/2026 al caso C-816/26 ante el TJUE

El año 2026 es probablemente el más decisivo para la ciudadanía italiana por ius sanguinis desde la sanción de la Ley 91/1992. Estos son los hitos más importantes, en orden cronológico.

Sentencia 63/2026: la Corte validó la reforma, pero con un límite clave

El 30 de abril de 2026, la Corte Constitucional italiana dictó la sentencia n. 63/2026, que declaró infundadas las cuestiones de inconstitucionalidad planteadas contra el artículo 3-bis. La reforma superó ese primer examen, pero con una confirmación importante para miles de familias: el artículo 3-bis no alcanza a las solicitudes administrativas ni a los juicios presentados hasta las 23:59 del 27 de marzo de 2025. Analizamos ese fallo en detalle en nuestra nota sobre la sentencia 63/2026.

Quedaban pendientes las causas de los tribunales de Campobasso y Mantua, unificadas para la audiencia pública del 9 de junio de 2026. Muchos esperaban que la Corte simplemente repitiera el criterio de la 63/2026. No fue así.

El caso C-816/26 «Picuso»: la ciudadanía de los bisnietos se discute ahora en Luxemburgo

El 23 de julio de 2026, a partir de esas causas de Campobasso y Mantua, la Corte Constitucional depositó la ordinanza n. 147/2026: en lugar de cerrar la discusión, planteó una remisión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), preguntando si el límite generacional del artículo 3-bis es compatible con el artículo 9 del Tratado de la Unión Europea y el artículo 20 del Tratado de Funcionamiento de la UE — las normas que crean la ciudadanía europea. El razonamiento: quitarle a alguien la ciudadanía italiana que ya tenía por nacimiento no es solo un tema interno; es privarlo de la ciudadanía de la Unión.

La propia ordinanza reconoce el giro respecto de abril:

«Questa Corte ha già dichiarato non fondata tale questione con la sentenza n. 63 del 2026.» («Esta Corte ya declaró infundada tal cuestión en la sentencia n. 63 de 2026.»)
— Corte Costituzionale, ordinanza n. 147/2026, depositada el 23 de julio de 2026

El 30 de julio de 2026, el TJUE registró la causa como caso C-816/26, bajo el nombre ficticio «Picuso» (el Tribunal asigna un nombre de fantasía para proteger la identidad de las familias). La ordinanza de remisión está pendiente de traducción a los idiomas oficiales de la UE y de publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea — el paso previo a que los Estados miembros y la Comisión Europea presenten observaciones. Por la vía ordinaria, la decisión podría demorar en torno a un año y medio; el abogado Marco Mellone, impulsor del caso, evalúa pedir un procedimiento acelerado que reduciría los plazos, aunque al cierre de esta actualización no consta que ese pedido se haya presentado.

¿Qué significa para un descendiente argentino? Si sos bisnieto o tataranieto, tu categoría es exactamente la que se discute en Luxemburgo. La remisión no suspende la Ley 74/2025 —la ley sigue vigente y los consulados la siguen aplicando—, pero la compatibilidad del límite generacional con el derecho europeo quedó formalmente en duda ante el tribunal que tiene la última palabra. Mientras tanto, quienes documentan hoy su línea (partidas, certificado de no naturalización, rectificaciones) llegan preparados a cualquier escenario. Ampliamos todo en nuestra nota sobre el caso C-816/26.

Fallo Ancona de abril de 2026: una señal de cautela

El 19 de abril de 2026, la jueza Tania De Antoniis del Tribunal de Ancona denegó el reconocimiento de ciudadanía a un bisnieto peticionante, argumentando que aún no existía una decisión definitiva de la Corte Constitucional sobre la validez de la Ley Tajani. Ese compás de espera se resolvió en parte con la sentencia 63/2026; hoy la incógnita de fondo se trasladó al TJUE, y en los juicios en curso cada estrategia se define caso por caso: pedir la suspensión a la espera de Luxemburgo o avanzar con los argumentos disponibles.

Fallos favorables: el Fallo Boveri y Venecia

No todos los tribunales optaron por esperar. El Tribunal de Palermo ya dictó sentencia favorable en el Fallo Boveri (sentencia 1071/2026), reconociendo la ciudadanía a un bisnieto y sus descendientes. Por su parte, el Tribunal de Venecia emitió la primera victoria real contra el Decreto Tajani, reconociendo la ciudadanía al considerar que se trata de «un derecho originario, permanente e imprescriptible».

Sezioni Unite n. 24045/2026: el «minor issue» dejó de ser un obstáculo

Uno de los debates más sensibles del ius sanguinis era el llamado «minor issue» o problema del hijo menor de edad: ¿qué ocurría con la ciudadanía de un hijo menor que convivía con su padre cuando este se naturalizaba en otro país? A partir de la ordenanza de la Casación n. 17161/2023, y de la circular n. 43347 del Ministero dell’Interno del 3 de octubre de 2024 que la incorporó, consulados y comunas venían rechazando carpetas con ese argumento.

Las Secciones Unidas de la Corte de Casación —el máximo órgano de la justicia civil italiana, cuyo criterio unifica a todos los jueces del país— cerraron la discusión: en la sentencia n. 24045/2026, decidida en la audiencia del 14 de abril de 2026 y depositada el 27 de julio de 2026, establecieron que el hijo menor nacido en el exterior, italiano iure sanguinis y titular desde el nacimiento de otra ciudadanía iure soli, no perdía la ciudadanía italiana por la naturalización posterior de su padre o madre. Dos sentencias «gemelas» (n. 24184/2026 y n. 24185/2026, depositadas el 29 de julio de 2026) confirmaron íntegramente el criterio, superando expresamente los precedentes restrictivos de 2023 y 2024. Las Sezioni Unite reafirmaron además que la ciudadanía iure sanguinis es un derecho originario, permanente e imprescriptible: la pérdida exige una manifestación voluntaria y expresa, no hay renuncia tácita.

La consecuencia administrativa llegó rápido: la circular del Ministerio del Interior prot. n. 0065050, del 10 de agosto de 2026, acató el criterio de las Sezioni Unite y habilitó el reexamen de las denegaciones basadas exclusivamente en la vieja «minor issue» (casos de bipátridas de nacimiento —iure sanguinis más iure soli— con naturalizaciones del padre o madre entre el 1 de julio de 1912 y el 15 de agosto de 1992), sin necesidad de arrancar el trámite de cero. Si te rechazaron la ciudadanía por este motivo, leé nuestra guía sobre la revisión de rechazos por la «minor issue».

En el Estudio ZR monitoreamos en tiempo real todos estos desarrollos. Si tenés dudas sobre cómo impacta el nuevo criterio del «minor issue» en tu caso específico, agendá una consulta con nosotros.

¿Qué puede pasar ahora?

Con el caso C-816/26 en Luxemburgo, hay tres escenarios posibles:

  1. El TJUE objeta el artículo 3-bis: Sería el escenario más favorable — el límite generacional caería o debería reinterpretarse, reabriendo una vía para bisnietos y tataranietos.
  2. El TJUE convalida la ley: El límite generacional quedaría firme. Sobrevivirían las vías ya consolidadas: hijos y nietos, salvaguardas para quienes prueban gestiones previas al 27 de marzo de 2025, revisión de la «minor issue» y la ventana consular hasta el 31 de diciembre de 2028.
  3. Escenario mixto: El TJUE podría devolver criterios de proporcionalidad para que los jueces italianos apliquen caso por caso — un escenario donde la calidad de la prueba individual vale más que nunca.

Cualquiera sea el resultado, la discusión no está cerrada. La vía judicial sigue siendo una herramienta válida en los tres escenarios, y en todos ellos la familia con la carpeta documentada llega mejor posicionada que la que esperó.

¿Cuánto cuesta y cuánto tarda la ciudadanía italiana?

Los tiempos varían mucho según el caso, el consulado, el tribunal y el grado de complejidad genealógica.

VíaTiempo estimadoFactores que influyen
Consular (hijos/nietos) — ventana hasta el 31/12/20282 a 5 añosDisponibilidad de turnos, techo anual de solicitudes por consulado (Ley 11/2026), demoras en documentos
Judicial en Italia1 a 3 añosTribunal asignado, carga del juzgado, complejidad del expediente
Oficina centralizada en Roma (desde el 01/01/2029)Hasta 36 meses de plazo legalSolicitud por correo postal; solo mayores de edad (Ley 11/2026)
Residencia en ItaliaVariableRequiere mudarse a Italia y acreditar 2 años de residencia legal

La vía judicial en Italia puede resultar, en muchos casos, más rápida que esperar turno consular. En el Estudio ZR evaluamos cada caso en forma personalizada. Si querés un presupuesto ajustado a tu situación, podés reservar una consulta aquí.

Preguntas frecuentes sobre ciudadanía italiana 2026

¿Puedo obtener la ciudadanía italiana si soy bisnieto de un inmigrante italiano?

Por vía consular ya no es automático desde la Ley 74/2025, pero la vía judicial en Italia sigue abierta y hay fallos de 2026 favorables a bisnietos, como el Fallo Boveri (Palermo). Además, el límite generacional está bajo revisión del Tribunal de Justicia de la UE en el caso C-816/26, registrado el 30 de julio de 2026.

¿Qué pasa si mi antepasado italiano se naturalizó argentino?

Si se naturalizó antes de nacer el siguiente eslabón de la cadena, la transmisión se corta; si fue después, continúa. Y si el hijo era menor de edad al momento de la naturalización, las Sezioni Unite (sentencia n. 24045/2026) confirmaron que no perdía la ciudadanía italiana: el «minor issue» dejó de ser motivo de rechazo.

¿Qué es la «brecha femenina» en la ciudadanía italiana?

Es el caso de las mujeres que transmitieron la ciudadanía a hijos nacidos antes del 1 de enero de 1948: históricamente la ley italiana no lo reconocía. La vía consular no admite estos casos, pero existe una vía judicial específica para reclamarlos ante los tribunales italianos.

¿Cuánto tiempo tarda el trámite de ciudadanía italiana desde Argentina?

Por vía consular, entre 2 y 5 años según el consulado; por vía judicial en Italia, entre 1 y 3 años según el tribunal. Desde el 1 de enero de 2029, las solicitudes de mayores de edad se presentarán ante una oficina centralizada en Roma, con un plazo legal de resolución de hasta 36 meses (Ley 11/2026).

¿Necesito ir a Italia para tramitar la ciudadanía?

No necesariamente. La vía consular se tramita en Argentina, y la vía judicial se lleva en Italia a través de abogados locales: en muchos casos el solicitante actúa mediante representante con poder notarial, sin viajar. Solo la vía de residencia exige mudarse a Italia.

¿La Ley Tajani afecta a quienes ya iniciaron el trámite?

No: la sentencia 63/2026 de la Corte Constitucional confirmó que el artículo 3-bis no se aplica a las solicitudes ni a los juicios presentados hasta las 23:59 del 27 de marzo de 2025. Los tribunales además protegen a quienes prueban que intentaron conseguir turno consular antes de esa fecha.

Me rechazaron la ciudadanía por la «minor issue»: ¿puedo pedir la revisión?

Sí. La circular del Ministerio del Interior prot. n. 0065050 (10 de agosto de 2026) habilita el reexamen de las denegaciones basadas exclusivamente en la vieja «minor issue», acatando la sentencia de las Sezioni Unite n. 24045/2026, sin necesidad de iniciar el trámite de cero.

¿Hasta cuándo se puede tramitar la ciudadanía en los consulados?

Hasta el 31 de diciembre de 2028, con un techo anual de solicitudes por consulado que nunca puede ser inferior a 100. Desde el 1 de enero de 2029, la Ley 11/2026 concentra las solicitudes de mayores de edad en una oficina en Roma, por correo postal. Los menores siguen tramitando en el consulado.

¿Quién decide ahora si los bisnietos recuperan el acceso a la ciudadanía?

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en el caso C-816/26 («Picuso»). La Corte Constitucional italiana le remitió el artículo 3-bis mediante la ordinanza n. 147/2026 (23 de julio de 2026); la causa está pendiente de publicación en el Diario Oficial de la UE.

¿Qué beneficios concretos tiene la ciudadanía italiana?

Pasaporte italiano, derecho a vivir y trabajar en los 27 países de la UE, acceso al sistema de salud y educación pública europea, posibilidad de traer familiares directos como ciudadanos europeos, y transmitir la ciudadanía italiana a tus propios hijos.

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Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Cada caso requiere un análisis individual de la documentación y de las circunstancias familiares.

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